Una cristiana en sociedad

Soy católica y voy a misa. ¿Y qué?

20 marzo 2017
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Fantástico artículo.

http://abcblogs.abc.es/cervilla/public/post/soy-catolica-y-voy-a-misa-y-que-17368.asp/?ns_campaign=rrss&ns_mchannel=abc-es&ns_source=fb&ns_linkname=cm-general&ns_fee=0/


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Síguele – JMJ 2011

26 enero 2015
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Santoral del día: Stos. Timoteo y Tito, m.o. Paula Romana; Bto. Michal Kozal

Aunque casi cuatro años tarde, gracias a mi grupo de guitarra he conocido la que fue la canción de las JMJ Madrid 2011.

Y a pesar de que sus autores hayan sido disueltos como orden religiosa, hay que reconocer que la canción está muy bien.  Tiene una letra demasiado “fervorosa” para mi gusto, pero hay que reconocer que es pegadiza.  Tanto, que no me la puedo quitar de la cabeza.


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Confusión y dudas

2 mayo 2014
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Santoral del día: S. Atanasio, m.o.; Nª Sra. de Araceli; Boris y Gleb; Zoe.

Siempre me han inculcado que Dios es Dios de amor y de perdón, no un Dios que castiga; que está siempre a nuestro lado protegiéndonos.  Cuando alguien que no comparte mi fe me pregunta que si realmente Dios nos quiere, cómo permite que haya guerras y gente muriéndose de hambre mientras otros poseen todas las riquezas del mundo; me acuerdo de la explicación que leí en el libro “Ángeles y Demonios”: ¿Acaso un padre impide que su hijo aprenda a ir en monopatín?  Aunque sabe que caerá y se lastimará, también sabe que aprenderá de sus errores, y por eso a pesar de que podría intervenir no lo hace.

Incluso ante los desastres naturales o enfermedades como el cáncer, siempre he encontrado una explicación plausible: el ser humano ha destruido el equilibrio de la naturaleza hasta tal punto, que ésta reacciona como puede para intentar recuperarlo.

Pero son demasiados reveses los que hemos tenido en casa en los últimos años y ya no sé qué pensar.

Es cierto: hace muchísimo que no voy a misa, salvo cuando colaboro con el coro infantil; ya no leo el evangelio cada día y reconozco que sólo me acuerdo del Señor cuando está a punto de pasar algo malo, para pedirle que no ocurra.

Pero si Dios nos quiere y no castiga, entonces ¿por qué me siento como si todo lo que me ocurre es una consecuencia de tenerlo olvidado?

Es más, hace 3 días recibí un mensaje de esos en cadena.  Contaba una historia preciosa dónde nos recordaba que Cristo está con nosotros en los peores momentos. Y acababa con la retahíla de sucesos positivos o negativos que le habían ocurrido a distintas personas que lo habían reenviado o no, respectivamente.   Al terminar pensé que podría reenviar la parte bonita de la historia, pero borrando lo de la cadena.  Al fin y al cabo, nunca he hecho caso de ese tipo de mensajes, y aunque ponía que no mandarlo significaba que no tenías a Dios en tus pensamientos, pensé que como eso no era verdad, no pasaría nada.  Pero no lo mandé.

Ayer me encontré a las gallinas de mi gallinero muertas, atacadas por una zorra.  ¿Si hubiera mandado el mensaje, hubiera sido distinto?  Pues sinceramente, no lo sé.  Nunca he creído en las casualidades.  Probablemente la próxima vez que me manden un mensaje parecido, lo reenvíe, por “si las moscas”

Me siento muy baja de ánimo y muy confusa.  ¿Por qué nos ocurren tantas cosas negativas?  Intentamos cumplir con todo lo que predicaba Jesús: ayudar a los demás y ser buenas personas.  Siempre me han dicho que todo lo que hacemos se vuelve multiplicado.  Pero ¿cómo creerlo?.  Conozco personas que no hacen más que fechorías y malas acciones y en cambio todo les va a las mil maravillas.

Alguno podrá pensar que nos está poniendo a prueba.  ¿Pero no hemos dicho que no castiga, que nos quiere incondicionalmente?

Siempre lo he tenido presente para lo bueno y lo malo y no me imagino una existencia vacía.  Pero sinceramente, ya no sé qué pensar.


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¿Y qué más?

18 junio 2012
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Santoral del día: Marina, Gregorio, Juan Barbarigo, Simplicio, Calógero

De entre todas las cosas sin sentido que se inventan los contrarios de la fe, la última que me han contado es la que más me ha sorprendido.

Resulta que hay gente que celebra con sus hijos la comunión civil. ¿Y qué sentido tiene eso?  Comulgar significa introducir en nuestro cuerpo a Jesús.  Si lo que quieren es celebrar lo de después, es decir, la fiesta, los regalos, etc, que le llamen “paso de ecuador” de la primaria, o algo así.

No le veo el sentido en absoluto.

Esto es como los vegetarianos, no les gusta comer carne pero luego se compran comidas vegetales con aspecto de alimento carnívoro, como hamburguesas vegetales o salchichas de atún.

¿Qué es esto? ¿El quiero pero me avergüenzo?


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Recepción de la Cruz Peregrina

19 julio 2011
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Santoral del dia: Santos Epafras, Macrina, Áurea, Bernoldo.

El pasado 10 de julio fue un día de emociones intensas para mí.  Tan intensas que me dio hasta vergüenza porque me pasé todo el día llorando y sin saber por qué.

Son muchos los nombres con los que se refieren a ella: la Cruz del Año Santo, la Cruz del Jubileo, la Cruz de la JMJ, la Cruz Peregrina, la Cruz de los Jóvenes….

En su recorrido  para las JMJ (Jornadas Mundiales de la Juventud) de Madrid, que tendrán lugar del 16 al 21 de agosto, la Cruz y el Icono pararon por algunos pueblos de la Comarca de Calatayud (perteneciente a la diócesis de Tarazona), incluido el mío actual.

Por la mañana se celebró, tras haber realizado su recibimiento en la plaza por parte de todas las varas de las distintas cofradías de la localidad, una Eucaristía y adoración en torno a los dos símbolos. (La adoración hiperrápida.  Se los llevaron enseguida: ¡ni que los fuéramos a romper!  Total, hasta las 18.30 h no les esperaban en el siguiente destino…)

Por la tarde los llevaban al Monasterio Cisterciense de Sta. María de Huerta.  Alli la celebración fue preciosa: Mientras un grupo de jóvenes entonaban sus cantos con las guitarras, los monjes esperaban a la entrada de la iglesia en dos filas.  Se leyeron algunos textos en la capilla y luego se pasó a procesionar por el interior del monasterio mientras se entonaban cánticos y canciones.

La primera parada fue en la antigua cilla del monasterio, dónde nos pusieron un vídeo abrumador con paralelismo a las motivaciones de Dios por ofrecer a su propio hijo a los hombres.  Menos mal que estaba un poco oscuro, porque me di un nuevo sofocón, tanto por el vídeo como por escuchar la canción que entonamos mi chico y yo el día de nuestra boda.

La segunda parada fue en el antiguo comedor, dónde nos esperaban un montón de sillas para escuchar la oración (preciosa) que habían preparado los monjes. Entre medias, los monjes nos ofrecieron sus cantos que, aunque no eran gregorianos, no dejaron de ser espectaculares. (¡Menuda armonía! ¡Fue celestial!) 

De nuevo hubo Adoración de la Cruz, cada uno como más le pedía el corazón: un abrazo, un toque con la cabeza, un beso, una caricia… (Otra vez se me inundaron los ojos de lágrimas así sin motivo aparente.  Sentía mucha vergüenza porque no me gusta que me vean llorar, y menos desconocidos, y no es que sólo se me humedecieran un poco.  Es que me daba hasta sofoco)

La última parada fue en los jardines traseros del monasterio, dónde todos unidos de las manos (conocidos y desconocidos) cantamos/rezamos la oración del Padre Nuestro.  Eso me hizo recordar mi vida anterior como cristiana, cuando era partícipe de todo en mi parroquia.

Finalmente los monjes se despidieron y se recogieron la Cruz y el Icono, pues ya les esperaban en otra localidad.

Al llegar a casa, me puse a reflexionar: la jornada de ese día me hizo reencontrarme con mi Fe y me hizo recobrar la ilusión por asistir a unas JMJ, un gusanillo que ha existido siempre en mí.  No por ver al Papa, sino por vivir ese ambiente de amistad y convivencia.

Si no hubiera estado tan desvinculada, si me hubiera enterado antes, me hubiera planteado asistir toda la semana a las JMJ.

Ahora mismo, seguro que voy un día por Madrid.  Espero que me sirva para no volver a ese estado apático en que me encontraba. (De hecho, he vuelto a asistir a Misa con ganas, después de tanto tiempo)


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