DÍA DEL AMOR FRATERNO
Santoral del día: Jueves Santo de la Cena del Señor, Nª Sra. de la Caridad, Tomás de Tolentino; Celso; Hugo
Siempre he vivido con intensidad esa semana del año. Las celebraciones están llenas de ritos, símbolos, mensajes y costumbres que emocionan en lo más profundo del corazón del cristiano que sabe apreciarlas: son momentos de interiorización y reflexión pero también de participación.
Es también una semana en la que resurgen, cuál ave fénix, los creyentes y devociones olvidados durante el resto del año; una exaltación de la fe en toda regla.
Cofrades con capirote o tercerol, manolas con velas, penitentes descalzos y a rodillas… Todo el mundo encuentra su motivación y manera de vivir la rememoración de los últimos días de la vida de Jesús.
Y sin embargo, no parece que nedemos en la misma dirección.
En vez de celebrar unidos el comienzo de la Fe cristiana, lo que hacemos es vivir una fiesta dónde lo único que importa es el lucimiento personal.
En vez de colaborar todos para que todo salga bien y en orden, nos hacemos la zancadilla para ganarnos el aplauso por lo bien hecho y hacer que critiquen a los demás por lo que sale mal.
Hace más de dos mil años, Jesús murió para otorgarnos el perdón y aún hoy sigue muriendo en su cruz por nuestra incapacidad de entender su mensaje.
¿Lograremos algún día saber escuchar?